VIOLENCIA DE GÉNERO: UNA LACRA QUE HAY QUE ERRADICAR

Como menciono en el tema de esta exposición, la violencia de género se ha convertido en una lacra mundial pero, especialmente, en la sociedad española. Es una de las principales causas de muerte de mujeres, y a pesar de que se está potenciando la defensa de estas mujeres en todos los ámbitos, muchas mujeres siguen sufriendo violencia de género a manos de sus parejas o ex-parejas y, en ocasiones, esto redunda negativamente a su vez sobre los hijos y/o hijas, en el caso de que los hubiere.

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Múltiples formas de violencia existen en la actualidad pero se pueden agrupar en cuatro grandes bloques: violencia física, violencia psicológica, violencia sexual y violencia económica. Estas formas estarían, más o menos en consonancia, con las razones por las que las mujeres víctimas de violencia de género no terminan de decidirse para denunciar a sus agresores. En relación a la denuncia hay algunas cuestiones interesantes que expondré más adelante.

Menciono en el tema que estamos ante una lacra porque no hay que remontarse años atrás para comprobar que el número de muertes de mujeres a manos de sus parejas o ex-parejas es considerable, aunque si bien es cierto que ha disminuido levemente con respecto a meses anteriores. Así pues, según datos proporcionados por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, en septiembre de este mismo año, se alcanzó la treintena de muertes de mujeres a manos de sus parejas o ex-parejas, y en lo que llevamos de mes de octubre, la cifra no parece reducirse, pues recientemente en apenas un fin de semana se han producido cuatro muertes de mujeres por violencia machista.

Ahora bien, según la normativa española vigente, numerosos son los derechos que se reconocen a las mujeres víctimas de violencia de género. Estos derechos se recogen en la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, así como también en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, por mencionar tan sólo dos cuerpos legales.

Entre esos derechos se reconoce el derecho a formular denuncia, es decir, todas las mujeres sin excepción que son víctimas de violencia de género tienen el derecho a denunciar situaciones violentas o intimidatorias de género que sufran, bien poniéndolo en conocimiento de las autoridades policiales o judiciales, o bien incluso a través de su médico, quién está obligado a remitir dicha cuestión a las autoridades competentes.

Pero ¿por qué no denuncian las mujeres víctimas de violencia de género? Numerosos son los factores que influyen en ellas. Podemos mencionar algunos:

Miedo o temor al proceso judicial: A todo el mundo les impone tener que ir a juicio por cualquier cuestión, pues imagínense a este tipo de personas. Les resulta especialmente difícil contar los hechos, episodios vividos en su hogar o fuera de el. No es fácil exponer sus vivencias en un proceso judicial.

Temor a no ser creídas: En ocasiones, la violencia es física y palpable a todos, pero en otras muchas ocasiones, la violencia es psicológica o mental, lo que hace prácticamente imposible establecer medios de prueba que acrediten esta violencia. Además, muchas mujeres víctimas de violencia de género, afirman que su agresor es totalmente distinto y diferente cuando se encuentra en compañía de otras personas, algo que incluso, estamos hartos de oír en las noticias cuando sale un episodio de violencia de género, dónde todo el vecindario dice que era un hombre encantador y completamente normal.

Temor a represalias debido a la denuncia interpuesta: Poco se puede decir en esta cuestión que es resulta obvia. La mayoría de mujeres víctimas de violencia de género tienen miedo, temor y pánico, a que su agresor ante la denuncia planteada, no pare hasta vengarse de ellas. Lamentablemente, esto también lo contemplamos a diario en el noticiero.

Se les produce alteración emocional, y sentimiento de culpa.

Temor a no poder afrontar las circunstancias laborales o económicas: Muchas mujeres están “atadas” económicamente a sus agresores, es decir, no disponen de su propio salario ni disponen de suficiente dinero propio para satisfacer sus gastos básicos.

Expuestas algunas razones de porque las mujeres víctimas de violencia de género no denuncian a su agresor, ¿qué se puede hacer por el resto de la sociedad, y más aún, por los poderes públicos? La palabra, desde mi punto de vista, es CONCIENCIACIÓN.

Esta palabra abarca múltiples facetas en las que aún queda por hacer muchísimo en nuestra sociedad, aunque si es cierto que cada vez más se trata de proteger plenamente a estas mujeres. Es necesario que intervenga la autoridad y el sistema judicial pero, no siempre puede actuar plena y totalmente en la erradicación de esta lacra, por lo que es vital concienciar a todas aquellas mujeres víctimas de estos delitos a que identifiquen su situación y se sientan motivadas a denunciar a sus agresores, otorgándole a su vez, tratamiento psicológico y, si fuera necesario, se le incluya en programas de empleo y formación.

Es necesario que profesionales del derecho, medicina, psicología y trabajo social, acompañen a la víctima en todo el proceso pero sobre todo en los primeros momentos de su toma de decisión que suelen resultar los más complicados, y que en el caso de que la víctima, no se sienta capaz de plantear denuncia, que se sientan obligados a denunciar estas situaciones en cuanto las detecten, para así conseguir que esa situación no quede impune y se resuelva por la vía que sea, pero que se resuelva satisfactoriamente.

En definitiva, se tiene que erradicar lo que se conoce como “victimización secundaria”, es decir, aquel sufrimiento añadido a estas mujeres como consecuencia de un mal funcionamiento de la Administración y de las Instituciones encargadas de su tutela”.

Por último, me gustaría finalizar con una reflexión tocante a esta materia escabrosa. En mi opinión, la solución estaría en dos aspectos. Por un lado, es cierto que las mujeres víctimas de violencia de género llegan a tener miedo y pánico a denunciar principalmente por las represalias o consecuencias que su interposición les pueda acarrear, pero tienen que ser conscientes que con su ayuda, no solamente se puede solucionar su situación, sino la de una multitud de mujeres que sufren y padecen estas situaciones machistas. Por otra parte, los Poderes Públicos deben de garantizar, no de palabra, sino con acciones la prestación de ayuda profesional y especializada a estas mujeres, no sólo a nivel psicológico, sino mucho más aún a nivel físico, es decir, que se proteja a la mujer que denuncia plena y totalmente, aunque ello sea extremadamente difícil, pero que le genere a la víctima una total confianza y seguridad en que su agresor no la va a agredir o, y mucho más aún, no la va a matar, como desgraciadamente ocurre en la mayoría de los casos.
Pedro José Delgado Lanzas, Vicepresidente del Blog la Toga

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