¿TE MOLESTA LA EMISIÓN DE ANUNCIOS PUBLICITARIOS MIENTRAS OBSERVAS LA PROGRAMACIÓN QUE TE GUSTA?

En esta ocasión, me parece curioso y cuanto menos interesante abordar una cuestión que no es baladí, entre los que nos gusta disfrutar de una buena serie, una buena película o de un programa televisivo. Me refiero a la cuestión relativa a la emisión de anuncios televisivos o publicitarios entre medias de esa programación que tanto nos gusta, y que aprovechamos cuando tenemos un tiempo libre de ocio, que cada vez más es bastante escaso.

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Como cualquier cuestión esta materia tiene su reflejo a nivel jurídico. Esta exposición quedará basada en la Ley 7/2010, de 31 de marzo, General de la Comunicación Audiovisual.

Queda enunciado en el Preámbulo de la mencionada Ley, una premisa que tenemos que tener en cuenta: “La industria audiovisual se ha convertido en los últimos años en un sector cada vez con mayor peso y trascendencia para la economía. Los contenidos audiovisuales y su demanda forman parte de la vida cotidiana del ciudadano actual. No se concibe el mundo, el ocio, el trabajo o cualquier otra actividad sin lo audiovisual”.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando se emiten anuncios publicitarios en mitad de la programación que estamos visualizando? El artículo 14 de la citada Ley nos manifiesta el derecho de emisión de mensajes publicitarios que ostenta el prestador del servicio de comunicación audiovisual (en términos actuales y coloquiales podrían ser Mediaset, Atresmedia, entre otras).

Dicho artículo menciona en su apartado 4 lo siguiente: “Los mensajes publicitarios en televisión deben respetar la integridad del programa en el que se inserta y de las unidades que lo conforman. La transmisión de películas para la televisión (con exclusión de las series, los seriales y los documentales), largometrajes y programas informativos televisivos podrá ser interrumpida una vez por cada periodo previsto de treinta minutos. En el caso de los programas infantiles, la interrupción es posible una vez por cada periodo ininterrumpido previsto de treinta minutos, si el programa dura más de treinta minutos. Las retransmisiones de acontecimientos deportivos por televisión únicamente podrán ser interrumpidas por mensajes de publicidad aislados cuando el acontecimiento se encuentre detenido. En dichas retransmisiones, dispongan o no de partes autónomas, se podrán insertar mensajes publicitarios siempre que permitan seguir el desarrollo del acontecimiento. No se insertará publicidad televisiva ni televenta durante los servicios religiosos”.

Sin embargo, el artículo 14.1, segundo y tercer párrafo, mencionan la siguiente premisa: “Los prestadores del servicio de comunicación audiovisual televisiva pueden ejercer este derecho mediante la emisión de 12 minutos de mensajes publicitarios por hora de reloj. Los servicios radiofónicos, conexos e interactivos, tienen el derecho a emitir mensajes publicitarios libremente. Para el cómputo de esos 12 minutos se tendrá sólo en cuenta el conjunto de los mensajes publicitarios y la televenta, excluyéndose el patrocinio y el emplazamiento. También se excluirá del cómputo la telepromoción cuando el mensaje individual de la telepromoción tenga una duración claramente superior a la de un mensaje publicitario y el conjunto de telepromociones no supere los 36 minutos al día, ni los 3 minutos por hora de reloj”.

¿Qué ocurre cuando las compañías de comunicaciones audiovisuales se exceden del período de tiempo que tienen para emitir mensajes publicitarios? Esta cuestión es sancionable, de hecho, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha sancionado recientemente a Mediaset y a Atresmedia a cantidades pecuniarias y económicas determinadas con motivo de haber superado en sus correspondientes canales los límites de tiempo de emisión dedicados a mensajes publicitarios.

En conclusión, se pueden emitir mensajes publicitarios por los prestadores de las comunicaciones audiovisuales, aunque nos moleste, pero siempre teniendo en cuenta el límite de tiempo que otorga el artículo 14 de la Ley General de la Comunicación Audiovisual. Y que, en el momento en que se excedan de dicho límite, algo que repetidamente se sucede en nuestras televisiones, se puede sancionar a los prestadores de las comunicaciones audiovisuales que emiten mensajes publicitarios.

 

Pedro José Delgado Lanzas, Vicepresidente de Bajo la Toga.

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