¿Qué es la Legitima?

La legítima es la parte de la herencia de la cual no se puede disponer libremente tras nuestra muerte, sino que hay que repartirla entre los herederos forzosos. Es decir, el legislador ha determinado que como mínimo se ha de dejar algo a ciertos herederos, a esto que ha de ser repartido se le conoce como legítima.

Los herederos forzosos son aquellos que designa la ley como merecedores de una parte de la herencia, de modo que si en el testamento no se contempla sus derechos, pueden reclamar su parte en los juzgados anulando los derechos. Es decir, le corresponde una parte de la herencia incluso cuando el testamento no indique nada. No se le puede privar de este derecho.

Los herederos forzosos son los descendientes, los ascendientes y el cónyuge por este orden. El orden importa porque la ley da prioridad a unos sobre los otros, perdiéndose el derecho o disminuyéndose si hubiera otros herederos forzosos con mayor prioridad. El derecho de los herederos es el siguiente:

    • Los descendientes tienen derecho a dos tercios, uno de ellos a repartir entre partes iguales y el otro según disponga el testador ( se lo puede dejar todo a uno si así lo prefiere).
    • Los ascendientes, tienen derecho si no hay descendientes. Los ascendientes tienen derecho a la mitad de la herencia, un tercio si hubiera un cónyuge viudo. Como se menciona anteriormente, en caso de haber descendientes no tienen derecho alguno.
    • El cónyuge, no tiene derecho a la propiedad, pero sí al usufructo vitalicio. Si hubiera ascendientes tiene derecho al usufructo de la mitad, si hubiera descendientes tiene derecho al usufructo (posesión) del tercio de mejora. Si no hubiera ascendientes ni descendientes al usufructo de dos tercios de la herencia. Normalmente el usufructo del cónyuge se suele materializar en la vivienda habitual.

Es importante que el concepto de usufructo quede claro, porque en ocasiones se cree que sin hacer testamento, el cónyuge hereda la vivienda habitual, pero esto no es así. La adquiere en modo de posesión (usufructo) por lo que la propiedad le seguiría correspondiendo a los hijos. Existen casos reales, en los que el cónyuge viudo se ha visto obligado a abandonar la vivienda por rehacer su vida con un tercero, y los hijos no aceptarlo. Se trata de un matiz importante a tener en cuenta.

Ahora bien, la legítima es aquella parte de la herencia que no se puede repartir como desea el que otorga testamento, sino que ha de ser repartida según el criterio dictado por la ley. En el caso de los descendientes la legítima estricta es el tercio que ha de repartirse a partes iguales entre los herederos forzosos. Junto con el tercio de mejora, aquel que se reparte entre los descendientes a gusto del testador, se conoce como legítima amplia. El tercio restante se conoce como tercio de libre disposición, que consiste en la parte que el testador concede a un tercero ajeno con total libertad.

En el caso de que haya ascendientes y no descendientes la legítima es la mitad de la herencia, si hay descendientes y cónyuge, esta legítima se disminuye a un tercio. Para el cónyuge su legítima es aquella que le corresponde por usufructo según hemos mencionado anteriormente.

El legislador acepta unos pocos casos en los que se puede privar de la legítima a los herederos forzosos.  En el caso en que el heredero forzoso tenga descendientes, no se le puede desheredar, sino que la herencia pasa a los descendientes. Por ejemplo, Pedro tiene dos hijos, Juan y Marta. El testador decide desheredar a Juan, el cual tiene, a su vez, dos hijos. La legitima será repartida en partes iguales entre Marta y los hijos de Juan, resultando la división de la legitima entre dos, es decir, la parte de Juan no se divide en dos, sino que la parte total que le corresponde a este, se la dividen entre sus hijos. Podríamos criticar al Código Civil si entendemos que existe una limitación al derecho de libertad del testador, pero ante todo, lo que se ha querido mantener con estas exigencias son las relaciones familiares y de consanguinidad.

El orden y la razón mencionada no se aplica en todas las legislaciones, porque el reparto de la herencia es una materia que habitualmente se regula por parte del derecho foral. Por tanto nos encontramos con que estas reglas sólo se aplican al Derecho Común español, mientras que otras jurisdicciones pueden permitir dejar el total de los bienes y nada a los demás. Un ejemplo es la Ley de Derecho Civil de Galicia, permiten una mayor libertad al testador, disminuyendo la legítima a la cuarta parte de sus bienes.

En materia de Sucesiones, la materia es muy amplia, y la seguiremos analizando con futuras publicaciones. Si necesita realizar alguna consulta estamos encantados de resolvérsela; bajolatoga@hotmail.com

Oscar J. Labella

Fuente: Código Civil (art. 806 y ss) y BlogSalmón

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