LEGÍTIMA DEFENSA

Artículo 20:

Están exentos de responsabilidad criminal:
1.º El que al tiempo de cometer la infracción penal, a causa de cualquier anomalía o alteración psíquica, no pueda comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión.
El trastorno mental transitorio no eximirá de pena cuando hubiese sido provocado por el sujeto con el propósito de cometer el delito o hubiera previsto o debido prever su comisión.
2.º El que al tiempo de cometer la infracción penal se halle en estado de intoxicación plena por el consumo de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas u otras que produzcan efectos análogos, siempre que no haya sido buscado con el propósito de cometerla o no se hubiese previsto o debido prever su comisión, o se halle bajo la influencia de un síndrome de abstinencia, a causa de su dependencia de tales sustancias, que le impida comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión
3.º El que, por sufrir alteraciones en la percepción desde el nacimiento o desde la infancia, tenga alterada gravemente la conciencia de la realidad
4.º El que obre en defensa de la persona o derechos propios o ajenos, siempre que concurran los requisitos siguiente.
Primero. Agresión ilegítima. En caso de defensa de los bienes se reputará agresión ilegítima el ataque a los mismos que constituya delito y los ponga en grave peligro de deterioro o pérdida inminentes. En caso de defensa de la morada o sus dependencias, se reputará agresión ilegítima la entrada indebida en aquélla o éstas.Punto primero del numeral 4.º del artículo 20 redactado por el número trece del artículo único de la L.O. 1/2015, de 30 de marzo, por la que se modifica la L.O. 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal («B.O.E.» 31 marzo).Vigencia: 1 julio 2015
Segundo. Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla.
Tercero. Falta de provocación suficiente por parte del defensor.
5.º El que, en estado de necesidad, para evitar un mal propio o ajeno lesione un bien jurídico de otra persona o infrinja un deber, siempre que concurran los siguientes requisitos:
Primero. Que el mal causado no sea mayor que el que se trate de evita
Segundo. Que la situación de necesidad no haya sido provocada intencionadamente por el sujeto.
Tercero. Que el necesitado no tenga, por su oficio o cargo, obligación de sacrificarse.
6.º El que obre impulsado por miedo insuperable.
7.º El que obre en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho, oficio o cargo.

La legítima defensa o defensa propia es, en Derecho penal, una causa que justifica la realización de una conducta sancionada penalmente, eximiendo de responsabilidad a su autor, y que en caso de cumplirse todos sus requisitos, permite reducir la pena aplicable a este último. En otras palabras, es una situación que permite eximir, o eventualmente reducir, la sanción ante la realización de una conducta generalmente prohibida.

Una definición más concreta revela que la defensa propia es: el contraataque o repulsa de una agresión actual, inminente e inmediata con el fin de proteger bienes jurídicos propios o ajenos.

Requisitos

Requisitos esenciales

Su presencia será necesaria para considerar la existencia de la legítima defensa, de forma que su incumplimiento descarta la aplicación de cualquier eximente.

1. Agresión ilegítima

La agresión será una acción humana dolosa (intencionada) que ponga en peligro bienes jurídicos personales y/o propios.

  • Bien jurídico particular: Tales bienes jurídicos habrán de pertenecer a un particular, de manera que no cabe la legítima defensa de bienes colectivos, comunitarios o suprapersonales, debido a la inidoneidad o peligro que supone facultar al particular para actuar en defensa de aquellos bienes. Parte de la doctrina afirma que para distinguir los bienes jurídicos particulares, no habrá que prestar atención exclusivamente a la titularidad de tales bienes, sino que dentro de los bienes que pertenezcan al Estado, podrá distinguirse aquellos en los que actúa como un particular, de manera que en esos casos sí que cabe la legítima defensa.
  • Carácter de acción activa u omisiva: Es necesario que la agresión sea una acción, (no omisión y no un supuesto de “falta de acción” que es la agresión procedente de movimientos inconscientes o involuntarios, como ataques epilépticos, sonambulismo y demás).
  • Carácter doloso de la acción: La acción habrá de ser dolosa, es decir, tendrá que existir una voluntad y conocimiento de lesión de bienes jurídicos.
  • Peligro real o agresión adecuada para producir daños: La acción tendrá que suponer un peligro verdadero para el bien jurídico. No cabe hablar de legítima defensa cuando tratemos la agresión procedente de tentativa.
  • Carácter típico de la acción: La doctrina afirma que sólo constituyen agresiones ilegítimas aquellas acciones tipificadas, es decir, exclusivamente aquellas conductas recogidas en la legislación penal.
  • Carácter antijurídico de la acción: La acción no sólo habrá de ser típica, sino que para considerarse agresión ilegítima, aquella habrá de suponer una amenaza al bien jurídico protegido proveniente de una conducta no amparada por el Derecho.
  • Carácter actual de la acción: Consecuencia directa del concepto de “puesta en peligro” del bien jurídico que supone la agresión ilegítima, se habla de la necesidad de que tal agresión ilegítima sea actual, que esté causando peligro provocando la necesidad de impedir o repeler tal agresión. Se considera agresión actual cuando la actuación defensiva resulta inaplazable para salvar el bien jurídico.

2. Necesidad de defensa

Según éste requisito, la agresión ilegítima que se dirige a un bien jurídico ha de suponer que sea necesaria la intervención que impida o repela el ataque.

  • Idoneidad: La defensa habrá de ser adecuada para repeler o impedir la agresión. Por ello, no cabe considerar defensa a aquella conducta inidónea para evitar el ataque contra un bien jurídico. (No cabe agresión sexual como defensa, al igual que tampoco se considerará defensivo el homicidio con ensañamiento).
  • Bien jurídico del agresor como objeto de la defensa: La defensa deberá dañar bienes jurídicos del autor de la agresión ilegítima. De esta manera, los daños recaerán única y exclusivamente sobre bienes jurídicos del agresor, y jamás sobre bienes jurídicos de tercero.

Requisitos no esenciales

Una vez se cumplan los requisitos esenciales, habrá que determinar si también se cumplen los requisitos inesenciales. En caso de que no se cumplan, se produce la eximente incompleta y, por tanto, se reducirá la pena considerablemente.

  • Racionalidad del medio empleado: Este requisito implica que el medio que se ha utilizado en la defensa era proporcional al peligro creado por la agresión ilegítima. No significa que el bien que se dañe haya de ser proporcional al bien que se proteja, pues tal requisito sólo será necesario en el estado de necesidad. En cambio, en la legítima defensa, no debe existir proporcionalidad de bienes, pero sí, proporcionalidad de medios. De esta manera, el medio utilizado para evitar o repeler la agresión ha de ser proporcional con respecto al medio utilizado para tal agresión.
    • Caso del sujeto A, que procede a golpear el coche del sujeto B, y éste último saca un arma de fuego y le mata. Se trataría de un medio no proporcional, con lo que habría eximente incompleta.
    • Caso del sujeto C, que intenta atracar la farmacia del sujeto D con un arma de fuego, y el sujeto D, poseedor también de una pistola, mata al atracador C. Entonces, descubre que el arma que portaba el atracador era una imitación de plástico. Se trataría de un medio adecuado, debido a que la valoración “ex ante” indicaba que la pistola era de verdad, aunque “ex post” haya resultado falsa.
  • Falta de provocación suficiente: Pese a la falta de acuerdo doctrinal y jurisprudencial sobre los puntos concretos de este requisito inesencial, cabe destacar que el sujeto que actúa en legítima defensa, lo hace enarbolando una defensa del Derecho (bien jurídico) que está permitida por el propio Derecho. No cabe pues otro fin que no sea el proteger la legalidad establecida, y en todo caso, no cabe que el sujeto provoque deliberadamente al agresor, con el fin de que agreda y le permita actuar, refugiándose después en la legítima defensa. Por otro lado, en caso de riña o pelea mutuamente consentida, en la que los dos contendientes asumen resolver el asunto de una manera interna, sin recurrir al Derecho, cabe decir que no cabe la legítima defensa.

Oscar J. Labella

Anuncios

3 thoughts on “LEGÍTIMA DEFENSA

  1. Muy interesante, sin duda. Pero al hilo de este artículo, no puedo sino recordar el comentario, que por sincero quizás, dio en el clavo en relación a esta institución jurídica del derecho penal: la LEGÍTIMA DEFENSA. Vino a decir algo así, como que en TODA SU VIDA como Fiscal, NUNCA había visto un solo caso en el que se hubiera estimado la defensa por vía de la causa de justificación del artículo 20.4 CP. Le contesté inmediatamente, que yo soy parte en una defensa que “llevó a buena” tan excepcional causa de exclusión de la antijuricidad de un hecho típico que hubiera quedado acreditado de forma bastante en el Juicio oral. Lo cierto es que no le falta razón: sólo 1 Sentencia reconoce la causa de justificación de legítima defensa, en un caso de Lesiones del artículo 147 CP en un Juzgado de lo Penal de Logroño. Ciertamente, los requisitos que la Jurisprudencia exige para su concurrencia son exigentes de acreditar, dado que son los que vienes comentando en el artículo, a lo que hay que añadir la Doctrina general del TS que exige en cuanto a la suficiencia de prueba: “El Tribunal Supremo Sala 2ª en Sentencia nº 2144/2002 de 19 de diciembre, señala que “Es doctrina reiterada de esta Sala que las bases fácticas (los hechos probados) de las circunstancias atenuantes y eximentes deben estar tan acreditadas como el hecho mismo, igual que otras muchas: la STS nº 1474/1998, de 25 de noviembre, por lo que correspondía a la defensa acreditar tales extremos”. La jurisprudencia de esa Sala, en reiteradas ocasiones, ha recordado que la aplicación de una circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal exige, en todo caso, la plena acreditación del supuesto fáctico que le da vida, como se recoge entre otras en la STS nº 139/2012, de 2 de marzo”. Dejo nuevo enlace en este sentido, por si alguien va “a por nota”: jejeje
    https://ogueta69.wordpress.com/2016/03/13/la-carga-de-la-prueba-en-el-proceso-penal-deber-de-la-defensa-eximentes-o-atenuantes-de-la-culpabilidad/

    Me gusta

  2. Ah, no lo he mencionado, el Fiscal es el más que conocido en este ámbito bloguero de internet: Juan Antonio Frago Amada. Del curradísimo Blog: En ocasiones veo reos. Al que le debemos su generosa contribución para los que interesamos de formación continua en nuestra infinita sed de conocimiento.
    P.D. Nada tiene que ver, más bien he dudado si mencionarlo para evitar darle una importancia que no tiene, pero el asunto ese en el que obtuve una Sentencia absolutoria que recogía en su Fundamentación Jurídica un calco de mi informe de defensa, resultó no ser tan legítima la defensa alegada, como la realidad del bofetón que mi cliente sí había propinado a la presunta víctima. ¡Cosas que pasan! Aprendí de aquel día, que los testigos de la acusación deben ceñirse a los hechos que presenciaron, evitando cualquier tendencia natural a exagerar lo ocurrido. En aquella ocasión 5 testigos de la víctima mantuvieron 5 versiones que vinieron a ser ostensiblemente diferentes, desde la más sincera, hasta aquella que obligaba a mirar a la víctima, a fin de comprobar si conservaba las piernas, brazos, cabeza, y aspecto, que difícilmente sería compatible con la más fantasiosa de las historias, o relato, que evidenció que el testigo “se había venido arriba”. Al final: 5 testigos de la defensa con una misma versión Vs. 5 testigos de la victima que se inventaron la mitad de los hechos: llevó a la mayor credibilidad, de la que no resultaba cierta. Esta vez. C’est la vie. 🙂

    Me gusta

  3. Reblogueó esto en SIN ANIMUS MOLESTANDIy comentado:
    LEGÍTIMA DEFENSA. REQUISITOS. DOCTRINA TS.
    Completaría el estudio de este artículo los que a continuación señalo, que se centran en la carga de la prueba por la defensa, con un enfoque procesal penal y el artículo en el que señalo la adecuada forma de presentar y plantear una defensa en la que pretendemos alegar dicha causa de justificación, en aras a cómo debemos modificar las conclusiones definitivas en las que es OBLIGATORIO, pues como señala constante doctrina del TS, es ese, y no otro, el momento procesal oportuno en el que las partes desarrollan el auténtico trámite de exposición de sus pretensión. Lo que en conjunción con el principio general acusatorio formal que rige el proceso penal español, obliga al Tribunal a una Sentencia en correlación con dichas alegaciones, en el sentido de tener la obligación de entrar a resolver sobre estas pretensiones. Incurriendo en caso contrario en el defecto que la doctrina conoce como “fallo corto”, que abre la vía casacional por el cauce del artículo 851.3º LECr.
    https://ogueta69.wordpress.com/2016/03/13/la-carga-de-la-prueba-en-el-proceso-penal-deber-de-la-defensa-eximentes-o-atenuantes-de-la-culpabilidad/
    https://ogueta69.wordpress.com/2015/02/08/contenido-del-escrito-de-defensa-y-proposicion-de-prueba/

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s