¿LOS CELOS SUPONEN UN EXCUSA PARA APLICAR LA ATENUANTE DE ARREBATO U OBCECACIÓN?

Ante la oleada de violencia de género que arrasa a nuestra sociedad hoy día, numerosos son los interrogantes que se plantean ante los órganos jurisdiccionales, entre los que se encuentra el enunciado en este post, a saber, ¿son los celos una excusa para poder aplicar la atenuante de arrebato u obcecación?. A ello me dispongo a contestar basándome en la jurisprudencia del Tribunal Supremo (TS).

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En el Código Penal (CP), concretamente en el artículo 21.3, se establece una circunstancia que atenúa la responsabilidad criminal: “La de obrar por causas o estímulos tan poderosos que hayan producido arrebato, obcecación u otro estado pasional de entidad semejante”. La pregunta sería, si los celos son una causa o estímulo tan poderoso como para producir arrebatos, obcecaciones u otros estados semejantes que permitan aplicar esta atenuante al responsable criminal.

En la Sentencia del TS de 27 de noviembre de 2015, concretamente en su Fundamento Jurídico Segundo, y reiterando jurisprudencia anterior, establece que los celos o el resentimiento del procesado hacia su ex pareja, al haber puesto ésta fin a su relación sentimental no pueden justificar la reacción violenta del procesado, al estar fuera del marco social de convivencia tales conductas, no pudiendo esgrimirse para atenuar la responsabilidad penal de tal agresión. Es decir, se precisa que esas reacciones violentas tengan una base patológica tal y probada que disminuya sensiblemente la imputabilidad del agente.

Para aplicar la atenuante mencionada es fundamental que el estímulo poderoso genere una perturbación y oscurecimiento de las facultades psíquicas con disminución de las cognoscitivas o volitivas del agente. Por lo que, la ruptura de una relación matrimonial debe ser admitida socialmente por todos, es decir, ninguna de las partes afectadas puede pretender que tiene un derecho superior a imponer su voluntad a la contraria, debiendo admitir que la vía para la solución del conflicto no puede pasar por la utilización de métodos agresivos […] las diferencias o enfrentamientos personales, no pueden llevarse hasta el extremo de utilizar la fuerza como único procedimiento para imponer la voluntad del agresor. Quien se sitúa en el plano injustificable de la prepotencia y la superioridad no puede pretender que su conducta se vea beneficiada por un reconocimiento de la disminución de su imputabilidad o culpabilidad.

En definitiva, según el Tribunal Supremo, los celos no constituyen justificación del arrebato u obcecación. El desafecto o el deseo de poner fin a una relación conyugal o de pareja no puede considerarse como un estímulo poderoso y no tiene eficacia para sustentar una posible atenuante de arrebato u obcecación.

 

Pedro José Delgado Lanzas, Vicepresidente de Bajo la Toga.

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