LOS RUIDOS EXCESIVOS QUE TE AFECTEN PUEDEN SER CAUSA DE INDEMNIZACIÓN

En múltiples ocasiones se escucha a la gente del vecindario decir: ¡Estamos hartos de tanto ruido! ó ¡No podemos dormir por la noche!. Esta cuestión se puede observar incluso, en ocasiones, en el noticiero revelando la situación de vecinos que se encuentran así. Este post va dirigido a la protección que te otorga nuestro ordenamiento jurídico español cuando te veas sometido a un ruido excesivo y prolongado porque tu vivienda esté cerca de un lugar de jolgorio, y te obligue a exclamar como anteriormente ha quedado expuesto.

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Esta problemática ha quedado reflejada en múltiples ocasiones en la jurisprudencia española, incluso, a veces ha llegado hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, por lo que no es una cuestión baladí, sino que tiene especial trascendencia, y sino que se lo digan a los vecinos afectados.

Cuando la cuestión ha llegado al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, se ha enfocado en la posible vulneración del artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos referido al respeto de la vida privada y familiar, es decir, se considera vulnerada la vida privada y familiar, no solamente por personas físicas, sino también por cualquier injerencia o atentado grave al medio ambiente que se genere en tu domicilio, perjudicándolo por ruidos o emisiones, entre otros.

La Sentencia 557/2015, de 6 de octubre de 2015, de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, refleja también está cuestión. Es interesante la valoración que realiza la misma de la contaminación acústica sufrida por ciertos vecinos, puesto que menciona que es indiferente que se produzcan daños, físicos o morales, como consecuencia de esa prolongada situación de ruido, basta con que ese ruido pueda producir un daño, afectando a la salud de los vecinos, o como mencionaba el TEDH, afectando al respeto que ha de tenerse a la vida privada y familiar de toda persona.
Razonamiento que, por otra parte, se confirma en nuestro Código Penal (art. 325).

Y otra cuestión que quisiera resaltar, es la culpabilidad del sujeto que genera el excesivo y prolongado ruido. Puesto que, pudiéramos pensar que el culpable, en caso de arrendamiento, es el propietario. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. La Sentencia mencionada explica que el propietario cumplió con todas las labores de insonorización del local y, por tanto, el arrendatario, o lo que es lo mismo, el sujeto que explotaba el local, era responsable del mal uso de los equipos de sonido que generaban el ruido excesivo y prolongado del que se aquejaban los vecinos.

En definitiva, si usted está aquejado de un ruido excesivo y prolongado provocado por un bar o recinto análogo que suponga una intromisión en su vida privada y familiar, o le genere algún daño susceptible de valoración por los tribunales, sepa que está amparado por nuestro ordenamiento jurídico y, por tanto, puede exigir indemnización por daños físicos o morales, siempre previa constatación de los mismos por personal cualificado al efecto.

 

Pedro José Delgado Lanzas, Vicepresidente de Bajo la Toga. 

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