LA TRASCENDENTAL PRUEBA DE ADN EN EL PROCESO PENAL

El artículo 24 de la Constitución Española establece el denominado derecho a la tutela judicial efectiva pues menciona: “Todas las personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión”. Y añade en el segundo párrafo, in fine, lo siguiente: “a utilizar los medios de prueba pertinentes para su defensa, a no declarar contra sí mismos, a no confesarse culpables y a la presunción de inocencia”.

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Según este precepto en el proceso penal existen varios principios pero, entre otros, el principio de presunción de inocencia, el principio de audiencia y contradicción y el principio de libre valoración de la prueba. Los dos primeros tienen un carácter constitucional, mientras que el tercero tiene más bien carácter técnico.

El artículo 741 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal establece: “El Tribunal, apreciando según su conciencia las pruebas practicadas en el juicio, las razones expuestas por la acusación y la defensa y lo manifestado por los mismos procesados, dictará sentencia dentro del término fijado en esta Ley.” Pero para eso se han de practicar en el juicio las pruebas que se estimen pertinentes.

En la Sentencia del Tribunal Supremo 190/2016 se enuncia lo siguiente en el Fundamento de hecho núm. 3º : “La prueba de ADN tiene un carácter técnico e identificador de superior valor que la prueba testifical de una vecina […] No obstante reconocer el valor que merece esta prueba personal, nos encontramos ante una nueva prueba como lo es el resultado de la prueba de ADN realizada sobre los perfiles genéticos hallados, que con una técnica más precisa y avanzada permite una mayor certeza en la identificación, que en este caso excluye la participación de cierta persona en el delito cometido en la persona de la víctima, lo que evidencia su inocencia”.

En el proceso penal, se persigue la protección del inocente mediante una serie de garantías procesales que evitan un proceso injusto y una sentencia condenatoria injusta, valorando el Juez o tribunal todas aquellas pruebas que se practiquen pero dando mayor validez o importancia a unas que a otras, por la relevancia en la inocencia de una persona que supuestamente es autora de un hecho delictivo.

Por tanto, según establece la sentencia, los resultados de nuevas pruebas genéticas que aporten datos nuevos y posteriores a la sentencia que se intente revisar, concretamente en el caso, la prueba de ADN tienen un carácter técnico e identificador de superior valor que las pruebas practicadas en la sentencia que se quiere revisar.

Además, el resultado de las pruebas de ADN realizadas sobre los perfiles genéticos hallados, que con una técnica más precisa y avanzada permite una mayor certeza en la identificación del acusado, puede determinar la participación del mismo en el delito que se le imputa y puede evidenciar la inocencia de este sujeto.

En definitiva, todas las pruebas son de trascendencia brutal en un proceso como lo es el penal, pero queda patente en la sentencia enunciada que la prueba de ADN tiene un plus de relevancia e importancia, que de apreciarse la misma puede determinar la inocencia o culpabilidad del supuesto autor de un delito.

 
Pedro José Delgado Lanzas, Vicepresidente de Bajo la Toga.

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