¿PUEDEN COBRARNOS EL PAN SIN HABERLO PEDIDO?

Estamos de vacaciones, algunos, no todos, pero desde luego nos encontramos en un periodo vacacional en el que se frecuentan los bares y restaurantes.

Habremos oído alguna vez, la pregunta de; ¿pueden cobrarme el pan si no lo he pedido? La pregunta puede parece ser absurda, y podría serlo, pero son muchos los que están interesados en su respuesta y es por ello que desde Bajo la Toga queremos abordarla.

Imagen extraida de huffingtonpost.es

El Real Decreto 1/2007, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, contempla una serie de requisitos indispensables que el empresario debe cumplir para lograr perfeccionar una relación de consumo con el cliente.

De acuerdo con el deber de información previa al contrato, según dispone su artículo 60, el empresario pondrá a disposición del consumidor y usuario la “información relevante, veraz y suficiente sobre las características esenciales del contrato, en particular sobre sus condiciones jurídicas y económicas, y de los bienes o servicios objeto del mismo.”

En todo caso, el empresario se verá obligado a informar del “precio final completo, desglosando, en su caso, el importe de los incrementos o descuentos que sean de aplicación, de los gastos que se repercutan al consumidor y usuario y de los gastos adicionales por servicios accesorios […]” (art. 60.2 b). El consumidor debe ser informado con anterioridad de cualquier cargo que vaya a realizarse por la prestación de un servicio. Además, como para cualquier contrato, es necesario que el consumidor preste su consentimiento, que acepte la prestación del servicio al precio que se le ha informado. Si el consumidor no manifiesta de forma inequívoca su voluntad de contratar, faltaría un elemento esencial del contrato de consumo, tal y como se prevé en su artículo 62.

La obligación de facilitar al consumidor información precontractual relevante, veraz y suficiente se establece con la finalidad de conseguir que los consumidores puedan tomar decisiones fundadas en cuanto a la adquisición de bienes o contratación de servicios, siendo conscientes de las condiciones jurídicas y económicas de su actuación. Si el restaurante decide omitir el coste de uno de sus productos en la carta en base a la cual el consumidor tomará su decisión, está faltando a la obligación de facilitar información previa al contrato, a sabiendas de que el servicio de pan será deseado por una gran mayoría de sus clientes, además de estar obligados a incluir el precio de pan, bebida y postre en el caso de estar ofertando menú.

Dicha actuación, podría suponer un incumplimiento de las normas reguladoras de precios que es considerado infracción de consumo por el artículo 49.1 e) del TRLGDCU.

Por consiguiente, nos plantearíamos la siguiente pregunta ¿Vulnera la conducta del restaurante los derechos del consumidor?

  • SI.

Normalmente se sirve el pan en la mesa del consumidor, aunque éste no lo haya solicitado y, como suele suceder, se cobra. El consumidor, ante un servicio que se le facilita y cuyo precio no consta en la carta, teniendo en cuenta que tradicionalmente el pan era un producto que se servía de forma “gratuita” a los clientes, piensa razonablemente que el precio del producto está incluido en el precio final junto con la comida. En la práctica siguen aumentando los casos en que bares y restaurantes cobran por el servicio de pan de forma independiente al resto de productos. Por otro lado, el TRLGDCU prohíbe en su artículo 100 “suministrar al consumidor y usuario bienes o servicios no pedidos por él cuando dichos suministros incluyan una petición de pago de cualquier naturaleza”. A pesar de estar recogido en el Título II con los contratos a distancia, puede se aplicado en este caso. Además, en el artículo 49.1 e) TRLGDCU considera infracción en materia de defensa de los consumidores y usuarios “la imposición injustificada de condiciones sobre prestaciones no solicitadas o cantidades mínimas o cualquier otro tipo de intervención o actuación ilícita que suponga un incremento de los precios o márgenes comerciales”.

En modo de conclusión, de acuerdo con la normativa estatal de protección al consumidor recogida en el TRLGDCU, se debe concluir que la actuación del restaurante cuando pone a disposición de sus clientes un producto cuyo precio no está reflejado en la carta o cuando realiza un cargo adicional por un producto cuyo precio debía estar incluido en el precio final del menú ofertado como podría ser el caso del pan, supone una infracción en materia de defensa de los consumidores y usuarios de acuerdo con lo previsto en el artículo 49.1 e) del TRLGDCU.

Por este motivo, podría iniciarse procedimiento sancionador contra el restaurante reclamado. Los establecimientos de restauración operan en régimen de libre competencia, fijan los precios de sus productos y servicios libremente, pero están obligados a notificar dichos precios a la Administración autonómica y a reflejarlos en un lugar visible al que tengan acceso los clientes, pues el precio es una parte de la información precontractual que obligatoriamente el empresario ha de facilitar al consumidor, protección que le otorga tanto la normativa autonómica como la estatal. La Comunidad Autónoma tiene competencias para regular sobre dicha materia y mediante Real Decreto podrán complementar la normativa Estatal.

Fuentes:

  • Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios.
  • GARCÍA M, Lourdes “SI NO SE SOLICITA EL SERVICIO DE PAN EN UN RESTAURANTE ¿ESTAMOS OBLIGADOS A PAGARLO?”.
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