¿La mascota de tu vecino no para de ladrar?

Luisa vive en una urbanización tranquila de casas adosadas desde hace años, sin embargo, su paz se ha visto alterada en los últimos meses debido a que el perro de sus nuevos vecinos, los cuales residen en la vivienda colindante, no ha sido bien educado, y cada vez que sus dueños lo dejan solo en el interior de la vivienda o en patios, el perro no deja de ladrar durante horas hasta el regreso de sus dueños.

Imagen obtenida a trvés de http://www.bekiamascotas.com

Luisa ha intentado poner remedio ante la situación dirigiéndose de forma educada a sus vecinos e intentado solucionar el problema por la vía moral en numerosas ocasiones, a lo que sus vecinos responden “!en mi casa puedo hacer lo que me da la gana!”. Los vecinos alegan que nada pueden hacer con el perro puesto que es un animal, y que por consiguiente no es capaz de razonar sus acciones. ¿Hasta donde tienen razón? A los perros, como a los hijos, hay que educarlos, ¿no creéis?.

Las opciones que tiene Luisa, como cualquier otro afectado, son tres:

  1. Hablar con sus vecinos e intentar llegar a un acuerdo de la mejor manera posible. Esta sería la solución más rápida y económica, sin embargo, no todos tienen la suerte de contar con vecinos educados y comprensibles en el asunto, como es el caso de nuestra clienta.

  2. Acudir al ayuntamiento o comisaría, y de acuerdo a las ordenanzas municipales poner una denuncia contra sus vecinos.

  3. Acudir a un abogado, e iniciar un procedimiento judicial por medio de una demanda.

Luisa ha decidido acudir a la vía legal para poner fin al asunto, aunque no sea la acción más rápida, y siendo la última vía que ella hubiera deseado, sí que es la acción más correcta.

¿Qué dice la ley acerca del tema? En primer lugar, la Constitución garantiza el derecho fundamental a la intimidad, personal y familiar, de manera que cualquier ruido de inmisión que nos alcanza, estaría restringiendo nuestro derecho. Además la Declaración de Universal de Derechos Humanos protege el derecho de toda persona a descansar, de igual modo lo ha retirado el TEDH, el cual considera que podrán violar nuestra intimidad, desde sonidos, humos, gases, olores, etc…

Por otro lado, la Ley de Propiedad Horizontal, en su artículo 7.2 prohíbe al propietario u ocupante de una vivienda desarrollar actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas. ¿Se puede considerar un ladrido una actividad molesta aunque no supere los decibelios establecidos por la normativa administrativa? La respuesta es sí, es el caso, entre muchos, de la sentencia de la AP de Barcelona de 12 de Junio de 2007, donde el juez valoró los ladridos de los perros en relación a la STS de 3 de septiembre 1992, como una actividad molesta, alegando que es incluso irrelevante que no se superen los niveles de ruido permitidos por las normas administrativas. Porque en esta vía no se trata de averiguar si las inmisiones de tal tipo provenientes de la finca colindante son administrativamente correctas, sino si son excesivas y molestas para los vecinos desde un punto de vista civil ( SSTS de 29 de abril y 24 de diciembre de 2003).

Y por último, y en relación a la protección del ruido, la cual en nuestro país, corresponde a los Ayuntamientos, quienes deben hacerse cargo de medir, controlar y gestionar el nivel sonoro que soportan los ciudadanos en su término municipal. Las diferentes ordenanzas municipales pueden llegar a recoger de manera muy distinta el tema. La ordenanza municipal de la localidad en la que se encuentra Luisa, prohíbe toda actividad perturbadora entre 23:00 y las 07:00, dirigiéndose de manera especial al control de ruidos y vibraciones en horas de descanso debido a animales de compañía, entre otros. En el art. 59 de dicha ordenanza se hace mención especial a los ruidos ocasionados por animales de compañía, obligando a sus dueños a adoptar las medidas necesarias para impedir que la tranquilidad de sus vecinos sea alterada por el comportamiento de aquellos. En este caso el ayuntamiento correspondiente, también poseía una ordenanza municipal sobre la protección y tenencia de animales, donde se prohíbe al dueño mantener al animal donde ocasione una molestia evidente para los vecinos.

Cristina Castilla García

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