¿POR QUÉ ESTUDIAR DERECHO? Por Oscar J. Labella

Ésta es la típica pregunta que algunos nos hacemos antes de acceder a la universidad. Y aunque las respuestas pueden ser de lo más baladí, podemos destacar tales como: tiene muchas salidas, no tiene matemáticas, con estudiar un poco se saca… e infinidad de argumentos más.

Particularmente, en lo que a mi respecta, podría hacer mías cada una de esas respuestas anteriormente citadas, sobre todo, durante los primeros años de grado. Bien es cierto, que cuando tienes que prepararte interesantes materias, como por ejemplo, historia del derecho, filosofía del derecho, o incluso, derecho romano, te planteas alguna que otra vez, si quizás te has equivocado de carrera.

Actualmente, soy estudiante del máster de acceso a la abogacía y estoy a un paso de acceder al mundo laboral. Si me cuestionase el camino que he tenido que recorrer para llegar donde estoy ahora, me diría que no ha sido fácil y que aun menos lo será, hasta donde quiero llegar.

Por fin, he descubierto la verdadera importancia de estudiar el grado en derecho, qué lo hace tan especial, y lo diferencia de los demás. Indiferentemente de los áridos comentarios que podemos hacer durante los años de estudio, y las plegarias que hagamos durante las noches antes de los exámenes, el día de entender que el grado en derecho es algo más que estudiar leyes y artículos ha llegado.

El sistema de estudios en la universidad, bajo mi punto de vista, está desfasado, errado y sin sentido. Nos hacen estudiar manuales y más manuales, a cual más extenso y laborioso. Pero en ningún momento nos enseñan a reflexionar, a desarrollar la capacidad crítica, argumentativa, de generar debate desde el respeto y la coherente argumentación. Por suerte, en el grado del derecho, aunque los estudiantes de tal no seamos conscientes hasta alcanzada una edad mínima de madurez, aprendemos de manera quasi-inconsciente, a reflexionar, a comentar y posicionarnos haciendo un previo análisis y que no se escucha para responder, sino para entender. Que un mismo asunto jurídico, (entiéndase en cualquier ámbito por analogía), puede tener dos versiones diferentes, dependiendo quien la cuente, y que para poder posicionarnos sobre cualquier situación debemos conocer cada matiz, que hace de ésta, un proceso único.

Trasladando toda esta fase crítica y de debate que desarrollamos los estudiantes de derecho al día a día, a lo cotidiano, podemos descubrir con el tiempo, que nos hemos convertido en personas maduras, con personalidad, y carácter para escuchar, entender, criticar o dar la razón, desde el respeto, el conocimiento, y la argumentación.

He querido redactar este breve artículo para demostraros que nuestro paso por la universidad no solo es estudiar manuales y memorizar como robot la normativa vigente. Recordar que no todo se aprende en las aulas, como dicen la mayoría, lo que se aprende durante la universidad al final se olvida. Aunque, como ya dije, nunca olvidaremos en lo que nos ha convertido el estudio del derecho, que nos ha facilitado estar donde estamos. En parte, ser lo que somos, y algún día, seremos.

Oscar J. Labella

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