¿Se debería derogar la pena de Prisión Permanente Revisable?

La prisión permanente revisable está a la orden del día para muchos tras el estallido público del ‘caso Nemo’ con la muerte de Gabriel, un niño de 8 años que desapareció en Almería y cuyo cadáver ha sido encontrado en el maletero de la pareja del padre. Casi nada…

Resultado de imagen de todos somos gabriel
Mucho ánimo para los familiares y amigos del pequeño Gabriel

Pero vayamos por pasos: ¿qué es la prisión permanente revisable?

El código penal no nos ofrece una definición muy concreta, infringiendo así el derecho a la legalidad penal (art.9.3 CE). Se limita a decir que es una pena privativa de libertad, que por cierto, es la máxima que se puede imponer. Recordemos, fue aprobada en el Congreso de los Diputados el 26 de marzo de 2015, Pero hasta su entrada en vigor, el Código Penal establecía unos límites de 25, de 30 o de 40 años de cárcel, según la gravedad de las penas.

¿Cuándo se aplica?

Respecto a su ámbito de aplicación, como decía anteriormente, solo estaba prevista para los siguientes delitos de excepcional gravedad. La prisión permanente revisable sólo puede imponerse por asesinatos en los que concurra una específica circunstancia agravante. La lista de supuestos es cerrada:

  • Cuando la víctima sea menor de 16 años o se trate de una persona especialmente vulnerable.
  • Cuando sea subsiguiente a un delito contra la libertad sexual.
  • En los asesinatos múltiples.
  • En los cometidos por miembros de una organización criminal.
  • Delitos contra la Corona (matar al Rey, o a cualquiera de sus ascendientes o descendientes, o a la Reina consorte, entre otros).
  • Delitos contra el derecho de gentes (matar o violar la inmunidad personal de un jefe de Estado extranjero o de otra persona internacionalmente protegida por un Tratado).
  • Delitos de genocidio.
  • Delitos de lesa humanidad (una variante del genocidio).
  • Obstrucción de la recuperación del cadáver.
  • Asesinato después de secuestro.
  • Violaciones en serie.
  • Violaciones a menores tras privarles de libertad o torturarles.
  • Muertes provocadas en incendios, estragos causados en infraestructuras críticas y liberación de energía nuclear o elementos radiactivos.

Ahora bien, algunos juristas consideran que la pena de prisión permanente revisable es una cadena perpetua maquillada, pero entiendo que no es comparable pues la diferencia es que al ser revisable, una vez cumplida una parte de la condena que oscila entre 25 y 35 años, el Tribunal debe revisar de oficio, cada dos años, si debe seguir en prisión o no, atendiendo a la peligrosidad u otras circunstancias personales, como es la reeducación o reinserción. Estos son los principios básicos de nuestra legislación penal y penitenciaria. El artículo 25 de la Constitución Española estipula: “Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados”.

Una vez que tenemos claro en que consiste la pena de prisión permanente revisable, y teniendo en cuenta que se ha abierto debate en los últimos meses ya que desde el congreso de los diputados se pretende derogar esta pena, debemos saber que ocho de cada diez españoles son partidarios de la prisión permanente revisable para los crímenes excepcionalmente graves, según la encuesta realizada por GAD3 para el diario ABC, publicada el 17 de enero de 2018. Por tanto, podemos decir que la prisión permanente revisable reúne un indudable apoyo popular, entre el 70% y el 80%, según encuestas de opinión a las que hace referencia el Gobierno.

Para curiosos, decir que hace un mes, los padres de Mari Luz Cortés y Diana Quer reunieron más de dos millones de firmas en una semana para que no se suprima del Código Penal. Por esto mismo, muchos aseguran, entre ellos, representantes políticos, que el respaldo ciudadano debería ser motivo suficiente para que la prisión permanente revisable no se retire de la legislación. Como si todo lo que la gente piensa o quiere tenga que ser los correcto. Personas que no se han leído ni tan si quiera el código penal, ni la constitución ni ha cursado una sola asignatura de Derecho.

De hecho, en febrero del año en curso, más de 200 jueces, fiscales y catedráticos, personas que supuestamente saben de lo que hablan, firmaron un manifiesto pidiendo la derogación de la prisión permanente revisable. Para ellos, el apoyo popular, pese a ser mayoritario, es muy maleable (y moldeable) en estos casos al calor de las emociones. En definitiva, como podemos ver, el debate está servido. ¿Debe desaparecer la pena de prisión permanente revisable?

Antes que nada, deberíamos preguntarnos que objetivo es el que sigue esta pena. ¿Acaso castigar con mayor dureza previene delitos?

“Para legislar hay que saber cuál es el objetivo”, señala Manuel Cancio, catedrático de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid. “Si fuera castigar con especial severidad, habría que tener en cuenta que España ya preveía penas de 30 y 40 años. Si se trata de abordar el problema de que hay delincuentes que son peligrosos si salen de la cárcel, habrá que analizar entonces si la prisión permanente es la solución o si hay opciones mejores. El castigo y la prevención son dos debates distintos que aquí se han mezclado de manera desastrosa confundiendo a los ciudadanos”.

Pero para poder seguir, me gustaría dejar claro que no solo en España se ha implantado esta pena, de hecho, un gran número de Estados miembro de la Unión Europea la tienen consagrada en su legislación de una manera u otra. Países como Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Bélgica, Austria o Suiza disponen de algo muy parecido a pesar de acuñarlo con diferente término.

“En los otros países europeos con prisión permanente revisable las demás penas tienen una duración mucho menor que en España”, explica José Luis Díez Ripollés, catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Málaga. “La prisión llega como mucho a los 15 o 20 años y de ahí saltan ya a la cadena perpetua revisable para los delitos más graves. En este contexto de penas de duración normal o baja, la prisión permanente puede ser un instrumento para no liberar a alguien hasta no estar seguros de su resocialización. Pero en el contexto español de penas muy elevadas, esta medida no tiene sentido, y menos en la forma en la que se ha regulado, con plazos de revisión excepcionalmente largos, de un mínimo de 25 años”.

Y debo decir que estoy totalmente de acuerdo con el Sr. Díez Ripollés, cuando se dicta sentencia, el juez no es adivino y no puede predecir con exactitud cuando se va a reinsertar o reeducar de manera efectiva el condenado, por eso mismo me cuesta entender como el derecho penal  se ajusta a la realidad o como persigue los fines que se describen en nuestra constitución. Bajo mi punto de vista, poner una pena privativa de libertad con un número exacto de días en prisión es un error. Estaría bien que se pusiera un mínimo de años, pero una vez superado el tiempo que se hubiera fijado, debería revisarse para comprobar que efectivamente que el condenado ya no es peligroso y sobre todo lo más importante, que efectivamente se ha llevado a cabo una verdadera reinserción. Estoy totalmente en contra de la cadena perpetua, que conste, pero hay determinados sujetos que en 6 u 8 años no se han curado, y permítanme esta expresión, pero ciertos condenados lo son porque tienen un problema, como siempre suelo decir, “nadie se levanta una buena mañana y en su sano juicio decide cometer un delito, siempre hay algo detrás, llámalo trastorno psicológico o como quieras”.

Por lo tanto, considero un error esta pena de prisión permanente revisable -que podría seguir diciendo- a partir de los 25 años. Es absurdo. ¿por qué a los 25 años? ¿Es en ese preciso instante cuando ya se ha satisfecho nuestro objetivo de reinserción? En Alemania, por ejemplo, la condena se revisa a los 15 años. A partir de este momento el preso puede pedir la libertad condicional, y la media de cumplimiento de este tipo de condena en este país es de 21 años. En Francia se revisa a los 18 o a los 22 si se trata de un reincidente y la media está en los 23 años. En Finlandia se revisa a los 12 años. Y en Suecia, si a los 18 no se le ha concedido la libertad condicional al recluso, este tiene derecho a conocer la duración definitiva de su condena.

 Y no solo lo digo yo, el Sr. Del Carpio Delgado se pregunta, “¿por qué el penado debe cumplir efectivamente veinticinco o treinta y cinco años de prisión antes de solicitar su libertad condicional? ¿Acaso existe algún estudio que demuestre que sólo tras esos años privados de libertad el sujeto ya está reinsertado o se encuentra preparado para la vida en libertad?”. Esto es subrealista.

Además, reconoce el Sr. Álvarez García que nos encontramos teóricamente ante una pena temporal (no perpetua) pero en realidad es una pena perenne de privación de libertad para todas aquellas que superen los veinticinco años de edad en el momento de comienzo del cumplimiento; es decir, una pena contraria art. 15 de la Constitución”.

Y fijaros si es absurda y desproporcionada esta pena, que solo se ha implantado una vez en España. Fue el 14 de julio de 2017, cuando la Audiencia Provincial de Pontevedra condenó a David Oubel, que reconoció haber degollado a sus dos hijas, de 4 y 9 años, en julio de 2015. Les hizo ingerir fármacos antes de asesinarlas con un cuchillo y una sierra eléctrica. En otros casos, donde el fiscal o la acusación particular han pedido la aplicación de esta pena, según consta en la base de datos de jurisprudencia del Consejo General del Poder Judicial, no ha habido éxito, pues volvemos a lo mismo, eran supuestos de delitos graves pero en los que había alguna anomalía psíquica que actuó como atenuante o el juez decidió que el condenado no era responsable de sus actos y decidió internarlo en un psiquiátrico penitenciario. Es lógico.

Por todo ello, yo entiendo que no se debe suprimir esta pena, sino más revisarla. Quizá de ahí venga su nombre: pena de prisión permanente “revisable”. Que la revisen porque así conforme está no tiene ningún sentido.

Entonces, ¿qué hacemos con los presos que el Estado considera que pueden volver a delinquir? ¿Cómo tranquilizar a los ciudadanos que quieren penas más graves para asustar a futuro delincuentes? En primer lugar saber que, “Los delitos de extrema gravedad son pocos”, afirma Díez Ripollés. Y añade, “¿De verdad no tenemos capacidad para controlar, bien a través de vigilancia policial y de la libertad vigilada, bien a través de establecimientos psiquiátricos seguros, a un número tan reducido de personas, por lo general con graves problemas psiquiátricos? ¿No tiene más sentido avanzar en estas opciones en vez de hacer reformas penales indiscriminadas y de cara a la galería, que finalmente conducen a aplicar estas penas a cada vez más personas y más delitos? Cualquier pena que supere los 20 años debería ser muy excepcional, como es norma en los países de nuestro entorno”. Más claro el agua.

“La libertad vigilada ya aparece en el Código Penal como medida para controlar a quien sale de prisión”, defiende Ignacio González Vega, portavoz de la asociación Jueces para la Democracia. “Tampoco hace falta mucho más. Prevención y medidas de asistencia posteriores. El debate actual son puros fuegos de artificio”. Y no solo lo digo yo.

Por tanto, para concluir debo decir que ¡NO! NO SE DEBE QUITAR ESTA PENA. PERO SI MODIFICAR EL TENER QUE ESPERAR HASTA LOS 25 AÑOS PARA QUE SEA REVISABLE. Además, se debería apostar por la mejora del funcionamiento de las libertades vigiladas, las medidas de control y la supervisión policial, y procurar asistencia y seguimientos psicológicos para los delincuentes no solo dentro de prisión sino también fuera, cuando la persona empieza a vivir en libertad… Se trata, a mi juicio y el de la mayoría de los juristas consultados, del camino que habría que seguir. No tanto elevar las penas hasta el infinito sino establecer buenos controles posteriores.

Pd: Como siempre digo, no pretendo convencer a nadie, es mi opinión, ahora bien, siempre se puede entrar en debate y enriquecernos todos un poco más. Te invito a que dejes un comentario con tu postura.

Oscar J. Labella

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s