El derecho a la igualdad y a la no discriminación por razón de sexo: repaso de normativa nacional e internacional y reflexiones en el Día Internacional de la Mujer.


Cada 8 de marzo se conmemora el Día de la Mujer, celebrado en España desde el año 1936, aunque fue en 1975 cuando la ONU lo declaró como el «Día Internacional de la Mujer», que se convirtió en el «Día Internacional por los Derechos de la Mujer y Paz Internacional» en 1977 (1). A pesar de que el reconocimiento del derecho a la igualdad y a la no discriminación por razón de sexo en textos internacionales data de mediados del siglo XX, resulta paradójico que transcurren los años y la sociedad evoluciona, sin embargo, en pleno siglo XXI o «era digital» sigue siendo necesario recordar un principio básico y esencial: todos somos iguales en derechos y obligaciones, ante la Ley y en todos los ámbitos.

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Con carácter previo a exponer algunas reflexiones sobre este derecho, interesa definir la «igualdad de género» como el derecho a que hombres y mujeres tengan los mismos derechos y obligaciones. A continuación, se realiza un breve repaso por los principales textos nacionales e internacionales que reconocen el derecho a la igualdad y a la no discriminación (2):

1º La Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) de 1948: todos «nacen libres e iguales en dignidad y derechos» (art.1); toda persona tiene los derechos y libertades que proclama sin distinción alguna de raza, color, sexo (…)» (art. 2.1.); y «todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación» (art. 7). Así mismo, en ámbito laboral: «toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por igual» (art. 23.2).

2º Los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) de 1966 que recogen el compromiso de los Estados Partes de respetar y garantizar, en sus respectivos ámbitos de aplicación, los derechos que reconocen, sin distinción de raza, color, sexo (…)» (art. 2.1 PIDCP y art. 2.2. y 3 PIDESC). «Todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho sin discriminación a igual protección de la ley. A este respecto, la ley prohibirá toda discriminación y garantizará a todas las personas protección igual y efectiva contra cualquier discriminación por motivos de raza, color, sexo (…)» (art. 26 PIDCP). En ámbito laboral, el PIDESC reconoce el derecho a condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias que le aseguren en especial una remuneración que proporcione como mínimo a todos los trabajadores un salario equitativo e igual por trabajo de igual valor, sin distinciones (…); e «igual oportunidad para todos de ser promovidos, dentro de su trabajo, a la categoría superior que les corresponda, sin más consideraciones que los factores de tiempo de servicio y capacidad» (arts. 7.a).i y c)).

3º El Convenio Europeo de los Derechos Humanos y de las libertades fundamentales, de 1950, junto a su Protocolo nº 12 adoptado en el año 2000: prohíbe expresamente la discriminación: «el goce de los derechos y libertades reconocidos en el presente Convenio ha de ser asegurado sin distinción alguna, especialmente por razones de sexo (…)» (art. 14).

4º La Carta Social Europea adoptada en 1961: las Partes Contratantes se comprometen a reconocer «el derecho de los trabajadores de ambos sexos a una remuneración igual por un trabajo de igual valor» (art 4. 3) y «a asegurar o favorecer un sistema de aprendizaje y otros sistemas de formación de los jóvenes de ambos sexos en sus diversos empleos (art. 10).

5º La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea de 2000 en su Capítulo III sobre «Igualdad»: «todas las personas son iguales ante la Ley» (art. 20), prohíbe toda discriminación, y en particular la ejercida, entre otras, por razón de sexo (art. 21). Esta igualdad «será garantizada en todos los ámbitos, inclusive en materia de empleo, trabajo y retribución» (art. 23), precisando que «el principio de igualdad no impide el mantenimiento o la adopción de medidas que ofrezcan ventajas concretas a favor del sexo menos representado».

6º La Constitución española de 1978: «Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo (…)» (art. 14). Además de cómo derecho fundamental, lo configura como valor superior de su ordenamiento jurídico (art. 1.1) y según el art. 9.2 CE «corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social». Por otro lado, el art. 23.2 CE establece el derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos; y el art. 35.1 CE que «todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo». Señalar que en el ordenamiento jurídico español esta materia se regula por la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. En Andalucía, se aprobó en el mismo año la Ley 12/2007 para la Promoción de la Igualdad de Género de Andalucía.

Pues bien, los anteriores textos de derechos, junto a otras normas internacionales relevantes, como la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer de 1979, constituyen auténticos hitos en nuestro ordenamiento jurídicos. Como se observa, el derecho a la igualdad y a la no discriminación por razón de sexo goza de un reconocimiento expreso consolidado, sin embargo, choca con la realidad práctica en la que se ha producido y se siguen produciendo situaciones de desigualdad en múltiples sectores, como la vida privada o doméstica (3), el escolar (4) y el laboral. En relación con este último, un reciente estudio publicado en marzo de 2019 realizado por el Observatorio Social de La Caixa sobre «Tienen las mujeres menos oportunidades de ser contratadas?» (5) refleja los resultados de un experimento sobre discriminación de género en el mercado de trabajo. «Las mujeres de entre 37 y 39 años tienen en promedio un 30% menos de probabilidades de ser convocadas a una entrevista de trabajo que los hombres con sus mismas características». Así mismo, que «la discriminación de género es mayor en candidatas con hijos, y se reduce, aunque no desaparece por completo, cuando tienen mayor cualificación para el puesto».

Por tanto, hay que reconocer que se ha avanzado mucho en cuanto al reconocimiento, la garantía y desarrollo de este derecho, especialmente en los países democráticos y aquellos que consagran el principio de igualdad. No obstante, sigue siendo necesario recordar que tanto el hombre como la mujer son iguales en derechos y obligaciones, ante la Ley y en todos los ámbitos; y que la no distinción por razón de género es un derecho humano. Es importante seguir fomentando la educación y concienciar en la igualdad por razón de sexo y por cualquier otra circunstancia (edad, raza, nacionalidad, religión). En definitiva, hay que seguir trabajando por conseguir una cultura social igualitaria, pues la igualdad es un asunto de todos y de carácter mundial, pues más  preocupantes el caso de otros países que no reconocen, ni siquiera formalmente, la igualdad de la mujer en derechos y obligaciones. Para terminar, se trae a colación las frase célebre de RIGOBERTA MENCHÚ, Premio Nobel de la Paz 1992:

«La paz no es solamente la ausencia de la guerra; mientras haya pobreza, racismo, discriminación y exclusión difícilmente podremos alcanzar un mundo de paz» (RIGOBERTA MENCHÚ).

Enlaces de interés:
(1) Fuente y más información en:
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20190307/dia-internacional-de-la-
mujer-6672998
(2) En desarrollo y siguiendo la Tabla de Derechos Humanos 2.0, disponible en:
https://www.derechoshumanos.net/derechos/index.htm
(3)
http://www.juntadeandalucia.es/institutodeadministracionpublica/publico/ane
xos/empleo/c2.1000/TEMA%206.pdf p. 6
(4) https://www.lavanguardia.com/estilos-de-
vida/20131108/54393123779/desigualdad-en-las-aulas.html
(5) https://observatoriosociallacaixa.org/-/mujeres-oportunidades-contratadas
(6) https://www.mundifrases.com/tema/discriminación/

* Carolina López, personal investigador del área de Derecho Constitucional, grupo SEJ 173, «Derechos fundamentales, Andalucía y C.E.E.», en la Universidad de Jaén.

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