DE CUMPLIMIENTO NORMATIVO A ÉTICA EMPRESARIAL


Para el que no me conozca, me presento: me llamo Oscar J. Labella. y soy abogado. Amante del derecho, la filosofía, la docencia y las nuevas tecnologías. Cuándo me preguntan por qué estudié Derecho, siempre respondo de forma rotunda: me gusta ayudar a los demás con lo que sé. Y si de algo sabemos los abogados, es de leyes. Se puede decir que somos estudiosos del Derecho, que conocemos las normas, que las interpretamos y que las aplicamos, dando así las mejores soluciones posibles a nuestros clientes, ya sean particulares o empresas. Pero, ¿a qué precio?

Esta vez, me centraré en el mundo de los negocios y como la nueva normativa está transformando el Derecho y, con ello, el día a día de los abogados corporativos.

Aquellos que nos encargamos de asesorar a empresas, podemos ver como el legislador formula nuevas leyes cada año, sin cesar, pero que como denominador común demandan una cosa muy importante: la ética empresarial. Este término en el sector legal se traduce como Compliance, o cumplimiento normativo, y es que la filosofía y el Derecho nunca han encajado como deberían, ya que hasta ahora muchos gobiernos habían recurrido a la política del miedo, es decir, que la empresa cumpla con la ley por miedo a ser sancionada.

Por suerte, esta postura viene actualizándose desde la década de los 70, y es en este siglo cuando el legislador, sin apenas darse cuenta, ha transformado el concepto que tenemos de cumplimiento normativo a ética empresarial. La diferencia hasta hace unos años era clara, la ley es de obligado cumplimiento y la ética no. Milton Friedman decía que, “La única responsabilidad social de la empresa es aumentar sus ganancias” y “generar el máximo rendimiento al accionista”. Hasta ahora, podríamos decir que la empresa buscaba su propio interés, y por contra, la ética, el bien común.

Decía Edward Freeman, padre de la teoría de los stakeholders, que; “la ética consiste en hacer cosas por los demás y por un mismo”. Y esto es por lo que las grandes corporaciones están sumando sus esfuerzos, dando prioridad en sus políticas internas a la responsabilidad social corporativa. Ya ves, aquí otro caso en el que se pretende omitir el término: ética.

Si hacemos un repaso por las reformas más relevantes de los últimos años, podemos ir desde la protección de datos, la responsabilidad penal de las empresas, los planes de igualdad de género, los delitos contra el medio ambiente, y hasta la prevención de riesgos laborales con el uso de las nuevas tecnologías y el derecho a la desconexión digital.

Lo más destacable en estos textos legales es el término acuñado como principio de accountability, por el que se obliga a las empresas adoptar una actitud proactividad de cumplimiento, y que para demostrarlo deben diseñar sus propios programas de compliance, o lo que es lo mismo, deben establecer una serie de medidas con el fin de no saltarse la ley.

Como consecuencia, vemos que todas estás normas buscan el bien común. Y esto ya sabemos lo que es: ética empresarial. Pero habíamos dicho que la ética no es de obligado cumplimiento. Pues ahora si. Sin apenas darnos cuenta, el legislador ha promovido que uno de los valores éticos en las empresas, sea el propio cumplimiento de la ley.

Se ha conseguido algo muy importante: poner la filosofía donde se merece, sobre la gran mesa en la sala de reuniones, junto a los papeles de cosas importantes, de contabilidad, de pérdidas y ganancias, etc. Pero ahora queda lo más difícil, hacerles entender que no deben desarrollar programas de cumplimiento a modo de “quitamultas” que se guarden en el cajón, acumulando polvo. Como ya dije, las nuevas imposiciones legales tienen en común el principio de accountability, la proactividad. En el caso de la protección de datos se debe hacer un trato ético con los datos personales que se recaban, y en el caso de la responsabilidad penal de la empresa, no basta con demostrar un programa de cumplimiento, sino demostrar que éste se cumple de manera efectiva.

Para lograr esto, a mi modo de ver, son importantes 3 cosas: compromiso de los responsables, sensibilización de la plantilla, y comportamiento ético del abogado corporativo.

En primer lugar, debemos saber que no hay cumplimiento normativo si los responsables de las empresas no se interesan por esto. Es muy común ver como delegan este asunto al administrativo de turno o al becario que viene de paso. O peor aún, empresas que nombran a un profesional, ya sea Compliance Officer o Delegado de Protección de Datos, pero que luego no le hacen caso, y este último por miedo a que el jefe tome represalias contra él, queda en segundo plano.

En segundo lugar, es importante sensibilizar a la plantilla. Si hemos conseguido que el empresario entienda el por qué debemos adoptar esa serie de medidas, ahora debemos explicárselas a los trabajadores que al fin y al cabo son el motor de una empresa, y si una de las piezas del engranaje falla, todo el mecanismo deja de funcionar. En este apartado es donde abogados como yo se sienten más cómodos, en el trato con las personas, en la docencia desde el interés, es decir, no debes saber esto porque te lo exigen para pasar un examen, sino porque la empresa e incluso el resto de sociedad depende de pequeñas acciones como la tuya. Como dijo una celebre figura: “a veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menor si le faltara una gota”.

Y por último, y esto afecta a mi gremio directamente, es el comportamiento de los abogados. Y es que todos tenemos claro que lo más importante es dar respuesta a los problemas de nuestros clientes. Antes, había quienes decían que el abogado era ese tipo tan serio, bajo la toga oscura, que sabía leer la letra pequeña para saltarse las reglas y producir el mayor beneficio a sus clientes. Parecía que la ética profesional del abogado era casi imposible de aplicar. Pero esto ha cambiado, porque ahora parece que para cumplir la normativa debes tener un “buen abogado”, es decir, buena persona y moralmente comprometido. Como ya sabéis, esto ahora es inherente a la norma.

Y para terminar, ya sabéis que respondo cuando me preguntaban por qué estudié Derecho. Ahora, cuándo me preguntan por qué asesoro a empresas para el cumplimiento normativo, aunque la respuesta es más larga, también lo hago de forma rotunda.

Si queréis profundizar un poco más en el tema, os dejo un artículo muy interesante: ‘Gorilla exceptions’ and the ethically apathetic corporate lawyer:

https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/1460728x.2016.1189681

Oscar J. Labella

2 comentarios en “DE CUMPLIMIENTO NORMATIVO A ÉTICA EMPRESARIAL

  1. Ufff, estimado Óscar, ENHORABUENA por el artículo. Todavía nos queda mucho por “caminar” para que la Empresa se sensibilize sobre la responsabilidad del cumplimiento legal.

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