Participar en videollamadas de forma adecuada


Con el confinamiento que hemos estado viviendo estas últimas semanas, son muchos los que se han visto obligados a pasar sus largas reuniones de trabajo a plataformas digitales tales como Skype, Zoom, Meet, etc. Y aunque todos saben unirse a la llamada de manera satisfactoria, son bastantes los que no saben como interactuar de manera adecuada. Por eso hoy os traigo una lista de recomendaciones para tener en cuenta en vuestra próxima videoconferencia:

Skype ya permite incorporar hasta 50 participantes en una ...
  1. Entorno: partiendo de la base que las conversaciones serán en casa, debemos prestar atención a nuestro entorno, es decir, si detrás de nosotros aparecen fotografías de nuestros menores haciendo la comunión, algún que otro espejo, o incluso si se trata de un espacio amplio donde no cesa el transito de personas. Esto puede suponer que asumamos un riesgo innecesario para nuestra privacidad. Además, el hecho de aparecer en cámara en un espacio cargado de detalles puede suponer demasiadas distracciones para nuestros oyentes. Si intervenimos más de 2′, y de fondo aparecen elementos que captan demasiado la atención, lo más probable es que dejen de escucharte para focalizar su atención en ese foto que tienes del viaje de novios. Como consejo os diría que cuando no sea necesario, se desconecte la cámara. No cabe prestar el consentimiento a la empresa para hacer videoconferencias porque el consentimiento siempre será coaccionado, ahora bien, se debe respetar el principio de minimización de datos. Si no es necesaria la cámara, ¿para qué tenerla encendida?
  2. Iluminación: prestad atención a la calidad de la imagen, tenemos que ubicarnos, en la medida de lo posible, en un espacio abierto o con luz natural. ¿No os ha pasado que vais a ver un video de Youtube pero cuando empieza y veis que tiene mala calidad, que no se ve bien, lo quitáis antes de tiempo?. Algo parecido pasa en las videoconferencias. Seguramente los compañeros no se desconectarán, pero seguro les resultará más sencillo seguir el mensaje si la imagen es clara.
  3. Sonido: damos por hecho que la conexión goza de excelente calidad, como si de 5G se tratara, pero la realidad es todo lo contrario. Entre la pérdida de señal de manera frecuente debido a la sobrecarga en la red a determinadas horas del día, y los ruidos de los vecinos o de alguien en la casa preparando la tostada, en ocasiones, se hace muy costoso entender lo que se dice. El uso de micrófonos podría estar bastante bien, por un lado para mejorar la calidad del audio, y por otro lado, para aislar el sonido del entorno y evitar así que se vulnere la privacidad de la familia con conversaciones paralelas.
  4. Lenguaje no verbal: el hecho de que estemos sentados y apenas se nos vea el cuerpo, no quiere decir que tengamos que estar pijama, sentados en la silla plantados como un árbol, caídos directos desde la cama, y con las manos bajo la mesa. En caso de que la imagen y el sonido sean de mala calidad, nuestros movimientos serán claves. Si hablamos del ‘efecto espejo’, os diría que si mostramos buena actitud, el oyente la recibirá, si nos echamos para adelante apoyando los codos en la mesa, mostramos interés. Si nos acomodamos hacia atrás en la silla, transmitimos pasividad y pasotismo. Por lo que este aspecto debemos tenerlo muy en cuenta, aunque solo se nos vea medio cuerpo, puede transmitir más de lo que decimos. Si estamos hartos del coronavirus, del confinamiento, y de las dichosas videollamadas, te aseguro que lo notarán, así que toma el control de tu cuerpo.
  5. Imprevistos: aunque hayas preparado la sesión con total delicadeza, te hayas asegurado de sentarte bien, que la luz sea lo más natural y bonita posible, tengas los mejores auriculares de Amazon, o hayas contratado la máxima potencia de Internet en casa, no puedes evitar que surja algún previsto. No somos perfectos y las nuevas tecnologías menos. Debemos estar preparados ante cualquier contratiempo. Tu hijo que aparece por detrás para preguntarte algo o incluso que se te apague el ordenador porque de tanto preocuparte por todos los detalles, olvidaste cargar la batería del portátil. Estamos en casa, todos, tu y yo, el compañero y el jefe. Son cosas que pasan y cuanto más natural reaccionemos mejor. Al principio sentiremos vergüenza por el momento tan bochornoso, pero seguidamente los oyentes sufren un episodio de empatía y se ponen en tu lugar, en plan; “uff, si me hubiera pasado a mi, me muero.” Por lo tanto, no te agobies y déjate llevar.

Espero que este breve botiquín de “TIPS” te sea lo más útil posible para afrontar las próximas videollamadas.

Oscar J. Labella

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